GUÍA PARA COMPRAR UN ORDENADOR. 2ª PARTE: UN PC PARA CADA PERSONA.

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La semana pasada dedicamos el artículo a comparar las ventajas de adquirir un ordenador “de marca” o uno “a medida”. Vamos a suponer que os han convencido las ventajas los ordenadores clónicos por su flexibilidad, garantía y precio. Ahora es cuando llega la segunda parte ¿Qué ordenador elijo?

En Digital Life Melilla tenemos algo muy claro: la tecnología se tiene que adaptar a las personas, no las personas a la tecnología. Por eso, a la hora de diseñar un ordenador a medida nos gusta tener en cuenta varios factores:

¿Quién va a usar el ordenador?

El perfil del usuario determina el tipo de ordenador. Por ejemplo, no es lo mismo un ordenador para una empresa que para un particular. Un ordenador de empresa que se vaya a dedicar a tareas administrativas o de gestión no suele requerir una gran potencia de procesamiento, un rendimiento excepcional en gráficos o una gran capacidad de almacenamiento en disco duro. En cambio sí exige velocidad en la ejecución de programas y, sobre todo, fiabilidad y robustez en sus componentes, porque tenerlo parado es perder dinero.

¿Para qué lo va a usar?

El tipo de uso que vaya a tener también es determinante a la hora de elegir un equipo informático. Un ordenador de la gama más económica puede ser más más que suficiente para quien sólo vaya a utilizar programas de ofimática, correo electrónico y navegar en Internet. Pero si eliges un ordenador de gama baja no puedes esperar unas prestaciones maravillosas. La reproducción de películas, retoque fotográfico o programas de diseño vectorial en 2D te pedirán un equipo un poco más potente. Y si quieres jugar “a tutiplén” ya tienes que plantearte ir a por algo más fuerte, lo mismo que si tienes pensado hacer tus pinitos en la edición de vídeo, sobre todo si es en formato HD o Full HD. Otro factor a tener en cuenta será si el ordenador va a estar continuamente encendido o sólo el rato que lo estás utilizando.

¿Dónde lo vas a usar?

En algunas ocasiones el tamaño importa. Y mucho. Si dispones de un espacio reducido, quizá la mejor idea no sea montarte un ordenador en formato “Full tower”, sino optar por un formato “mini” o un todo en uno. También tiene importancia si el ordenador estará ubicado en un lugar fresco o caluroso (en cuyo caso es bueno plantearse invertir en algo de refrigeración extra). Factores como la humedad o el polvo también ayudan a decidir a la hora de adquirir, por ejemplo, una placa base con deshumidificador o tratamiento anticorrosión o una caja con filtros de polvo.

¿Cuánto tiempo quieres que te dure?

Hoy las ciencias adelantan que es una barbaridad, decía Don Hilarión en “La Verbena de Paloma”. Y la tecnología no digamos. Cada año salen a la venta procesadores más potentes, memorias RAM más veloces, tarjetas gráficas más eficaces… Esto no quiere decir que un ordenador se te vaya a quedar obsoleto en un año o dos. Las exigencias que plantea el software, a excepción de algunos juegos y poco más, suele ir varios años por detrás de los avances del hardware. Prueba de eso es que ahora mismo estoy escribiendo este artículo usando un equipo de hace seis años (un Intel Core i3 de la primera generación), que bien mantenido y con algunas pequeñas actualizaciones que he ido haciéndole en este tiempo (4 GB extra de memoria RAM, un disco sólido y una tarjeta gráfica de gama media), funciona estupendamente con Windows 10. A la hora de elegir un ordenador a medida, es bueno que pienses en las posibilidades de ampliación. Por ejemplo, ver los slots de memoria que quedan disponibles en la placa base por si más adelante quieres añadirle más RAM, las conexiones SATA para poner más discos duros, las posibilidades de añadirle una segunda tarjeta gráfica en SLI o Crossfire… Con un poco de planificación y puedes alargar bastante la vida de tu equipo.

¿Tengo que comprarlo todo?

Una de las ventajas de hacerte un equipo a medida es que puedes aprovechar componentes de tu equipo antiguo: la caja, fuente de alimentación, disco duro, la grabadora de DVD, memorias RAM… Algunos de los componentes no serán compatibles con las nuevas arquitecturas, pero es muy probable que otros los puedas utilizar sin problemas, ahorrándote unos buenos euros que puedes dedicar a mejorar otras partes del ordenador o a los menesteres que creas más convenientes.

¿De qué presupuesto dispongo?

La hemos dejado para el final, no porque sea la menos importante, sino porque suele ser la pregunta decisiva que determina el marco en el que se van a ajustar los otros parámetros. Montarse el ordenador ideal con un presupuesto ilimitado es muy fácil: casi siempre lo más caro es lo mejor. Pero eso no quiere decir que lo más caro sea lo más adecuado. Ni tampoco que siempre merezca la pena pagar enormes diferencias de precio para ganar diferencias casi inapreciables en rendimiento. Con los componentes de ordenador casi siempre se cumple la regla de que cuanto más subimos en la gama, las diferencias de prestaciones son menores y las de mayores las de precios.

Teniendo en cuenta estos factores, el objetivo es conseguir el mejor ordenador para el uso que le vas a dar y por el dinero que te quieres gastar (y, si es posible, por un poco menos). En Digital Life Melilla esa es nuestra filosofía cuando un cliente nos pide presupuesto para un ordenador a medida. Y la receta para conseguirlo es el equilibrio y la coherencia entre los distintos componentes. La próxima semana, empezamos el desguace.